¿Qué porcentaje me queda a mí?
Pregunta el porcentaje inicial, no el máximo del cartel. Casi siempre el 70 % u 80 % que anuncian es la cima de una escala que arranca mucho más abajo y exige facturar miles de dólares al mes.
Antes de firmar
Son los mismos seis datos que usamos para comparar. Llévalos anotados a la entrevista: la respuesta que te den de viva voz vale tanto como lo que tengan publicado, y conviene apuntarla con fecha.
Pregunta el porcentaje inicial, no el máximo del cartel. Casi siempre el 70 % u 80 % que anuncian es la cima de una escala que arranca mucho más abajo y exige facturar miles de dólares al mes.
Cuentas en participación, mandato o prestación de servicios no son contratos laborales: sin prima, sin cesantías y sin liquidación. Pide leerlo completo y llevarte una copia antes de firmar.
Semanal o quincenal cambia tu flujo de caja. Y como te pagan en dólares, la TRM que apliquen puede recortar tu quincena sin que nadie te avise. Pregunta qué tasa usan y quién la fija.
Ninguno de los 72 estudios lo aclara en su web. Si el contrato es civil, los aportes corren por tu cuenta: súmalos al cálculo antes de decidir si el porcentaje te sirve.
Turnos mínimos, penalizaciones por faltar y cláusulas que te impiden transmitir por tu cuenta. Es lo que menos se publica y lo que más pesa en el día a día.
Pregunta a nombre de quién queda el perfil en la plataforma, quién tiene la clave y qué pasa con tus videos y tus seguidores el día que te vayas.
Ve a la sede antes de decidir. Un estudio que no publica su dirección o que solo te cita en un punto neutro es una señal para preguntar más, no necesariamente para descartar. Pero mira dónde vas a trabajar antes de firmar nada.
Pide el contrato por escrito y llévatelo. Leerlo en frío, en tu casa y sin nadie esperando, cambia lo que ves. Si no te dejan sacarlo, pregúntate por qué.
Anota lo que te prometan de viva voz. Fecha, nombre de quien te lo dijo y cifra exacta. Si después no aparece en el contrato, ya sabes en qué quedó.
Si en la práctica cumples horario fijo, recibes órdenes y trabajas en la sede del estudio, hay elementos que en Colombia pueden configurar una relación laboral aunque el papel diga otra cosa. Si crees que es tu caso, consulta a un abogado laboral antes de firmar o de renunciar a algo.